lunes, 26 de octubre de 2009

REALIDAD BALINESA EN UBUD




Dia 23: segundo día con la moto. Objetivos, Sanur zona de playas y hotelitos y Seminyak lo mismo pero al Oeste (donde se podía ver la puesta de sol a la tarde). La mañana comenzó con el único punto negativo desde que empezamos el viaje: de camino a Sanur nos paró la poli, y eso, en cualquier ciudad turística del mundo quiere decir una cosa: dinero. Ibamos tranquilamente en la moto cuando se nos puso a la par un todoterreno de la poli y nos hizo señales para que nos echásemos a un lado; baja un poli sonriente y educado y me pide el carnet de conducir, que yo para no perder lo había dejado en el hotel je je. Me explica que , con gran dolor en el corazón, me tiene que multar (para llevar esas motos no hará falta carnet, pero una vez que te paran estas jodido, ya sea el carnet, la velocidad, un adelantamiento que no se qué, las luces,…) pero también me dice, con una sonrisa de oreja a oreja, que si quiero (que majo!!!!) lo podemos arreglar ahí mismo en vez de tener que ir yo a la comisaría a pagar la multa y así no pierdo todo el día (encima parece que te hace un favor el muy cabronnn!!) total, como lamentablemente no es la primera vez que nos pasa (también en Mexico un poli de 1,15 cms de altura nos jodió la pasta) solo quedaba una duda: la cifra. Con cara de desconsolados Amaia y yo le decimos en nuestro perfecto Inglés (hablado y escrito) how much??? Y el poli dice: 300.000 rupias (es decir, aunque suena mogollón, unos 23 €) ponemos cara de cómo si nos hubiesen dicho la cifra más alta del mundo y le explicamos al señor agente que eso es muchísimo dinero y que solo llevamos 100.000 (unos 7 €), por suerte, paran a otros también y como ya llevamos un buen rato, coge la pasta y nos dice el muy cabrón: ala y a pasar un good day: al menos la multa fue poca pasta. Otro país en el que me han puesto una (y suman unos cuantos je je) total, con la sensación de que nos habían mangado pasta seguimos todo el día, pero disfrutamos de los 2 destinos, aunque en la puesta de sol se nubló un poco y no la vimos del todo perfecta. A la noche cenita y a dormir que estábamos cansadillos.

Día 24: ya sin la moto, nos fuimos a pasar el día a un parque acuatico que tenía muy buena pinta y que no nos defraudó en absoluto. Tenía los mismos toboganes altos que hay en los parques de la costa del Sol pero además 2 muy distintos (un embudo y un boomerang) que la verdad estaba muy bien y las colas para esperar pequeñas, así que disfrutamos. A la tarde-noche compramos alguna cosilla (ya era nuestro último día en Kuta) y a cenar al restaurante que habíamos descubierto con vino barato y buena comida. A la noche, última salida por los bares (otra vez muy agusto y observando a los australianos nos echamos muchas risas) y a dormir, que al día siguiente tenemos autobús a Ubud.

Día 25: Después de comprobar que lo de la mochila ya no tiene arreglo (cada vez me entran menos cosas) y un dolorcete juguetón de cabeza (sol+vino+cerveza+discotecas) llega el autobús que habíamos cogido para ir a Ubud, que es una ciudad del centro de Bali, donde se ve un Bali mucho menos turístico. El autobús terminó siendo un coche con un chofer que descubrimos tenía 2 grandes pasiones : darle a la bocina y buscar cintas de casette en la guantera (lo primero lo hizo millón y medio de veces en la hora y media que dura el viaje y lo segundo es lo que hacía cuando no le daba a la bocina!!!!) por fín llegamos a Ubud: hotelito chulo, gente muy maja y a dar una vuelta al pueblo Después de regatear para hacer rafting al día siguiente y tras andar la ordiga de rato, llegamos al templo de los monos, donde ahí cometí un error de turista novato que espero aprender (a veces parezco tonto!!!) total que es el típico sitio con mogollón de árboles, templos,… muy chulo y con la tira de monos correteando y una amable viejecilla (por no decir otra cosa) que con una sonrisa te vendía unas Bananas para dar de comer a los aparentemente juguetones y pequeños monos, y ahí voy yo y cojo unos cuantos y empiezo a dar a los monos: lo primero que observo es que los monos pequeños y graciosos ya no están y hay unos bastante grandes y que vienen como una bala a por mí. Al primero que le doy un plátano, se me queda pegado a los piés, y yo,como si fuera un perrico el mono, le toco la cabeza, y el muy cabrón (le acababa de dar unplatano no?) me pega un manotazo y me enseña los colmillos que casi me cago!!! A todo esto, yo ya empezaba a ver que se acercaban muchos monos y que me tiraba alguno del pantalón, así que cogí los p. plátanos y los tiré casi todos a la vez mientras me escapaba, pero tuve la valentía de al cabrón que me pegó el manotazo tirarle el último a dar!!!, con 2 cojones y a unos 50 metros jejeje Ya sin los monos, fuimos a ver un espectáculo de danzas y música balinesa (tan bonito como largo) y a cenar. Después dormir mientras oíamos mil ruidillos curiosos y llover a mares.

Día 26: Hoy hemos hecho rafting y todo muy bien. Sitio precioso, guía parecía bastante majo (cada día que pasa entendemos menos el Inglés y ya no hacemos mucho esfuerzo, así que sonreímos, decimos que sí y ya está) al terminar el rafting una cascada de unos 6 metros que bajas con la barca (muy chulo) y a comer allí, después nos han dejado en el hotelito y ahora iremos al mercado a comprar cosicas!!!!


3 comentarios:

  1. ¡¡¡Ostia, Vic!!!

    Muy bueno lo de los monos. ¡¡¡Queremos video!!! En cuanto a lo de las multas, es lo que hay cuando te crees Alonso. Yo fui con un miedo a Mexico y la verdad es que nada de nada. Pero claro, debía ser el único que hacía caso a las señales de tráfico. ¡¡Cómo jode que un medio metro te multe,eh?!!!
    Un saludo.
    Javi C.

    ResponderEliminar
  2. Jajajaja, tienes que quedarte siempre con la última ¡¡¡¡hasta con un mono!!!! Pero tío, dejale tranquilo, que él sólo quería un poco de amor y comprensión.

    Di que sí, competitividad hasta con el reino animal.

    P.D.: cagón!

    ResponderEliminar